Social Entrepreneurship Is Taking Over the Startup Ecosystem

Versión en Español a continuación

Family photo of Google Actívate Barcelona

I got to the University of Barcelona on Monday morning for the first day of my entrepreneurship training. I was already familiar with the model – a few months ago, I travelled to Bilbao to attend a digital marketing course, hosted by the local university and organized by Google Actívate, a training division of the technology giant in Spain which offers free courses to people interested in the startup and digital worlds. I was curious, though, about this one. How to train an entrepreneur in three days?

The 300 people in the auditorium were advised: don’t give up, you won’t regret it! Becoming an entrepreneur is tough, the Google ambassador says, but you have to deal with the turnarounds of the business world. OK, I got the message.

I was part of Group 22 (out of 29) of participants that mostly came from other countries, except for two Spanish girls (one of whom left for lunch and never came back). A mixed and international group with very different backgrounds, including a nurse, a musician, a designer, a DJ, a salesman, a student, a hospitality executive and me.

On the first assignment, we were all invited to tell the rest of us about our passions, what we think the world needs, and what are the trends for the future. And, over and above all this, decide which challenge we want to address over our 3 working days.

Then a surprise came.

Out of all 29 groups, only one decided not to take the social entrepreneurship path. As for the rest of our “colleagues” on that very first morning, they were all convinced that the issues the world faces and the trends for the future are all related to our passions, namely: healthy food, better relationships, smart cities, safe environment, gender equality. Which convinced me that there is a new generation of entrepreneurs, more interested in making the world a better place than on making blind profits.

The next two days took the path every training takes: lots of theory, some practical tasks, presentations, discussions. People trying to work together, pitching, business canvasing, and having beers after all this. Group work and personal growth. Motivational business cases, personal advices. I had to learn to change opinions many times, overcome my rusty Spanish and try to sell our idea to people in the streets. I heard I say ‘no’ too many times and this is not good for me, neither is it for the group. I had meaningful conversations with amazing people during lunch.

On the last day, everybody was excited to pitch their ideas to the other groups. ‘Google may buy it’, some hoped. ‘We’re taking this further’, many others planned. Most of them were deeply in love with their projects, passionate about the positive difference they can bring to their communities or to the planet. I for one, have to confess I was completely excited with ours – an app that can choose the fastest, cheapest or cleanest means of transportation for a given destination, according to your priorities. We might decide to take that one further.

I left an hour before the end of the training (yes, I broke the deal), feeling hopeful about us as a society. I felt that social entrepreneurship is taking over the startup world, which is the seed for a better business world. Young and old, Europeans and Latin Americans, executives and musicians, we’re all working for the social good. There’s hope.

Written by Vívian Soares

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El Emprendimiento Social se está apoderando del ecosistema de las startups

En un Lunes frío, llegué a la Universidad de Barcelona para el primer día de mi formación de emprendimiento. Ya estaba familiarizada con el modelo: hace unos meses, viajé a Bilbao para asistir a un curso de marketing digital, organizado por la universidad local con Google Actívate, una división de capacitación del gigante tecnológico en España que ofrece cursos gratuitos a personas interesadas en los mundos digital y de las startups. Tenía curiosidad, sin embargo, sobre este. ¿Cómo entrenar a un emprendedor en tres días?

Se aconsejó a las 300 personas en el auditorio: ¡no desistas, no te arrepentirás! Convertirse en empresario es difícil, dice el embajador de Google, pero debe hacer frente a los cambios en el mundo de los negocios. Vale, recibí el mensaje.

Fui parte del Grupo 22 (de 29) de participantes que en su mayoría provenían de otros países, a excepción de dos españolas (una de las cuales se fue a almorzar y nunca regresó). Un grupo mixto e internacional con orígenes muy diferentes, que incluyen una enfermera, un músico, un diseñador, un DJ, un vendedor, un estudiante, una ejecutiva de hospitalidad y yo.

En la primera tarea, todos fuimos invitados a compartir nuestras pasiones, lo que creemos que el mundo necesita y cuáles son las tendencias para el futuro. Y, por encima de todo esto, teníamos que decidir qué desafío queremos abordar durante nuestros 3 días de trabajo.

Entonces, una sorpresa.

De los 29 grupos, solo uno decidió no tomar el camino del emprendimiento social. En cuanto al resto de nuestros “colegas” en la primera mañana, todos estaban convencidos de que los problemas que enfrenta el mundo y las tendencias para el futuro están relacionados con nuestras pasiones, a saber: alimentos saludables, mejores relaciones, ciudades inteligentes, medio ambiente, igualdad de género. Lo cual me convenció de que hay una nueva generación de empresarios, más interesados ​​en hacer del mundo un lugar mejor que en obtener beneficios a ciegas.

Los siguientes dos días tomaron el camino que toma cada capacitación: mucha teoría, algunas tareas prácticas, presentaciones, discusiones. Trabajamos juntos, lanzamos ideas, hicimos negocios y tomamos cervezas después de todo esto. Mucho trabajo en grupo y crecimiento personal. Escuchamos casos comerciales motivacionales y consejos personales. Tuve que aprender a cambiar de opinión muchas veces, superar mi verguenza de hablar un mal español e intentar vender nuestra idea a la gente en las calles. Escuché que digo ‘no’ muchas veces y esto no es bueno para mí, tampoco lo es para el grupo. Tuve conversaciones significativas con personas increíbles.

El último día, todos estaban emocionados de presentar sus ideas a los otros grupos. “Ojalá Google lo compre”, algunos esperaban. “Vamos llevar esto más allá”, muchos otros planearon. La mayoría de ellos estaban profundamente enamorados de sus proyectos, apasionados por la diferencia positiva que pueden aportar a sus comunidades o al planeta. Por mi parte, tengo que confesar que estaba emocionada con la nuestra, una aplicación que puede elegir el medio de transporte más rápido, más barato o más limpio para un destino determinado, de acuerdo con sus prioridades.

Me fui una hora antes del final de la capacitación (sí, rompí el trato), sintiéndome optimista sobre nosotros como sociedad. Sentí que el emprendimiento social se está apoderando del mundo de las startups, que es la semilla de un mundo empresarial mejor. Jóvenes y viejos, europeos y latinoamericanos, ejecutivas y músicos, todos trabajamos por el bien social. Hay esperanza.

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